enEnglish

 

La Polaca

una historia de amor por el modelaje y el diseño consciente

Créditos de imagen: Tropikelle

Beatriz es la creadora de La Polaca, la marca de bisutería de cerámica que triunfa en España, por la calidad de sus diseños y el buen precio que tienen las piezas. Yo conocí a Bea hace unos cuantos años, cuando me presenté en su estudio después de ver a una amiga llevando uno de sus collares. Enseguida me enamoré de todo lo que tenía en exposición en ese estudio tan bonito: las estrellas de mar, los corazoncitos blancos y dorados, los platitos y vasos de cerámica… Todo estaba hecho a mano con mucho amor, y se notaba.

Hacer una visita al estudio de La Polaca siempre está en mi lista cuando voy a Murcia de vacaciones. Además de ver la nueva colección, me encanta hablar con Bea porque es una persona que transmite luz y energía positiva. Sales de su estudio con un buen rollo en el cuerpo que es una auténtica delicia. Un día decidí hacerle una entrevista, porque tenía mucha curiosidad por saber cómo había empezado todo, cuándo decidió convertirse en emprendedora y cuáles habían sido los buenos y los malos momentos. En definitiva, quería aprender de ella y compartir ese aprendizaje contigo, para que así tú también aprendas algo nuevo y te llenes de la energía positiva de La Polaca, que es maravillosa.

Así que prepárate un té y ponte a leer, porque aquí tienes la historia de Beatriz, también conocida como La Polaca.

La Polaca
Créditos de imagen: Tropikelle

Cuéntame cómo empezó todo y por qué decidiste dedicarte a la cerámica?

Pues va todo muy enlazado con mi vida personal. El arte siempre me ha gustado y por eso me matriculé en la Escuela Superior de Diseño de Murcia y una de las optativas que había era cerámica. Unas compañeras de clase y yo empezamos a crear nuestros propios complementos por diversión pero vi que gustaban mucho y que igual podríamos venderlos. Ahí nos dimos cuenta de que la gente aprecia las cosas hechas a mano y pensamos que podríamos crear un pequeño negocio con la cerámica.

Cuando termine el bachillerato de arte, tenía la opción de ir a la Universidad, o hacer un módulo superior. A mi me fascinó tanto la cerámica y la escultura, que me quedé en la Escuela de Arte haciendo los dos años y medio del ciclo superior. Tenía claro que el mundo de la escultura me fascinaba.

¿De dónde te viene esta creatividad? ¿La has heredado de algún familiar?

No, que va. Mi padre y mi hermana son profesores, mi hermano es ingeniero…. Y la verdad es que yo en el colegio me aburría una barbaridad. Solo era feliz durante los fines de semana, cuando hacia lo que me gustaba: cogía semillas de los árboles y creaba collares, o me ponía con el barro y me entretenía yo solita. Me encantaba.

Mi vida cambio cuando entre en la Escuela de Arte. Por fin me sentía realizada y feliz

Hoy en día hay colegios alternativos que fomentan la creatividad de los niños y realmente les escuchan. Eso es maravilloso porque así no se frustran. No todos somos buenos para las artes o las ciencias.

La cerámica me gusta tanto porque soy de las que necesita ver la evolución creativa de algo de forma instantánea. Eso no te lo da la pintura o la fotografía, que Son procesos más lentos. En cambio, con la cerámica estas viendo desde el primer momento como se crea directamente. Hay un resultado desde el principio.

¿Y cuándo te diste cuenta de que podías vivir de esto?

Pues con la cerámica empecé a tomarme más en serio el tener un plus económico. Empecé a hacer series de collares y los vendía en mercadillos. Buscaba cuáles eran los mercados más interesantes y me apuntaba. Llegaba y ponía mis collares al más puro estilo “top manta” como yo lo llamo, y se iban vendiendo las piezas. Se vendían muy poco a poco, eso sí.

Aprendí con el paso del tiempo que tenía que seleccionar muy bien dónde ponía mi producto y a qué público iba enfocado.

Cuéntame más sobre esas experiencias. ¿Algún ejemplo del que hayas aprendido una lección valiosa para otros emprendedores?

Si. Yo por ejemplo, me lanzaba a vender en mercadillos medievales y no tenía que haberlo hecho así porque ese no era mi público. Por eso decía que es muy importante saber quién es tu cliente.

La realidad es que en aquel entonces eso era lo que había. Los mercadillos de artesanía y diseño que hay ahora son muy recientes y en aquella época no existían.  

Pero aprendí que no todo el mundo valora la artesanía y por eso es importante ofrecer mi producto a ese público que realmente lo valore. Si haces diseño, un mercadillo medieval no es el sitio ideal para ti porque a ese público, por lo general, no le interesa el diseño.

La verdad es que las cosas han cambiado mucho desde entonces. Hoy en día estamos viviendo un boom en el que la artesanía y la creatividad se valoran muchísimo. Aun así, yo ya hago muy pocos eventos, a lo mejor uno al año, y todavía me encuentro clientes que hacen comentarios del tipo “¿y esta piedra pintada cuesta 20 euros?”

Son comentarios para los que tienes que estar preparado. Hay que gente que no tiene en cuenta el proceso de creación y elaboración que hay detrás de las pieza, pero aunque no acaben siendo tus clientes, siempre es importante explicarlo todo con mimo y cariño.

¿Tenías otro trabajo antes de dedicarte de lleno a la cerámica?

Sí,  trabajaba de monitora de cerámica con niños en colegios y antes de montar el estudio trabajé en una empresa de complementos diseñando piezas.

Pero entonces ¿siempre te has dedicado a esto?

Siempre. De hecho cuando me fui a Bellas Artes a hacer la carrera trabajaba también haciendo los talleres con niños y los fines de semana hacía complementos y los vendía.

La idea de dedicarme a la cerámica era como un runrun que estaba siempre conmigo pero no le prestaba atención. Y en el momento en que le presté atención, fue imparable.

La Polaca
Créditos de imagen: Tropikelle

¿Y cuándo llegó el estudio de La Polaca?

Pues llevó un tiempo pero tenía que llegar. Ese runrun del que hablo es algo que te acompaña siempre, es eso a lo que sabes que te tienes que dedicar. Es tu camino.

Pero hasta que te sientes preparado, vas haciendo otras cosas. Te formas, maduras, creces… De hecho, justo antes de montar el estudio, trabajé de diseñadora en una empresa de complementos y aprendí muchísimo allí.

Hacía los bocetos para las piezas, la fotografía, retocaba, etc. Estaba cubriendo una baja y cuando faltaba poco para que se terminara el contrato, fui a hablar con ellos para ver si me lo iban a renovar. Me dijeron que sí, que contaban conmigo, pero salió mal y no me lo renovaron. Y aunque al principio me agobié y me sentí fatal, luego me di cuenta de que aquello fue una bendición y lo mejor que me ha pasado en la vida.

A esto se sumó que la dueña del piso donde yo vivía de alquiler se divorció y quería el piso. Allí era donde vivía pero también tenía mi pequeño taller de modelaje. En un abrir y cerrar de ojos me quedé en paro, sin casa y sin taller.

Pienso que en todo lo negativo siempre hay algo positivo, siempre que lo sepas ver.

Así que tuve que volver a casa de mis padres y empezar de nuevo.  Enseguida me enteré que se alquilaban estudios en la Calle Plateria, en Murcia, y estaban a buen precio. Sin pensármelo dos veces firmé el contrato, sabiendo que esto iba a funcionar.

Pero entonces ¿firmaste un contrato de alquiler a ciegas, confiando plenamente en tu idea?

Si, si. Yo tenía claro que todo iba a ir bien. No tuve ni miedos ni dudas y firmé por un año. Como siempre digo, lo que crees lo creas. Una vez que presté atención a ese runrun que tenía en la cabeza todo empezó a funcionar. Ese mes hice la colección de Estrellas de Mar y supe que si le metía caña todo iría bien.

La Polaca
Créditos de imagen: Tropikelle

¿Y el nombre de Polaca? Mucha emprendedores dedican muchísimo tiempo a elegir el nombre de su marca. ¿Fue así con La Polaca?

Para nada, fue un nombre que escogimos al azar. Estaba con unos amigos y decidimos que había que buscar un nombre para la marca porque “Beatriz Alfonso” no tenía mucha gracia. Empezaron a surgir nombres y nos quedamos con La Polaca. Recuerdo que al día siguiente me hacían una entrevista en la radio y tenía que decir un nombre y dije La Polaca. Así se quedó. Poco a poco he ido trabajando la marca y dándole toques diferentes hasta crear su identidad.

¿Cuál es el proceso de elaboración de una pieza?

Todas las piezas que modelo son el fruto de una vivencia mía. Tengo un sentimiento, lo visualizo en una pieza y la modelo.

Escribo mucho y hago meditaciones visualizando la pieza. Narro mis sentimientos, pienso en palabras clave y veo imágenes pero no suelo mirar lo que hacen otros joyeros o ceramistas.

Las ideas están en el aire.

Una vez que tengo la pieza visualizada la modelo en loza o porcelana, dependiendo de la pieza. Luego se cuece en el horno y después vienen los esmaltes. Hay algunos que ya vienen preparados y sabes el color exacto que va a salir, y hay otros que los puedes hacer tú. Eso es alquimia pura. Cojo los óxidos, los colorantes, los pigmentos… los pongo en un mortero, los tamizo…y cuando lo metes al horno, ahí sí que no sabes el color que va a salir. Eso es magia.

¿Y los materiales que utilizas?

Todos los materiales que utilizo para elaborar las piezas están hechos en España y los pido a proveedores españoles. Excepto las cadenitas, que aquí no he encontrado la calidad que yo busco, y las traigo de Corea.

La Polaca
Créditos de imagen: Tropikelle

Me da la sensación de que el corazón es tu pieza estrella. ¿Es así?

Sí, me encanta. Yo creo que el amor lo mueve todo. Es la gasolina del mundo, el oxígeno que respiras. El amor por tu trabajo, tus plantas, tu casa, tu piel, tu cuerpo… por todo menos por lo material. Si yo me tuviera que quedar con una forma sería el corazón. Yo creo que el amor es la medicina para todo.

Transmites una energía positiva maravillosa. Cuéntame cuál es el secreto para esta felicidad que irradias, por favor.

Yo siempre digo que es muy fácil ser feliz. Solo hay que tener los ingredientes exactos que a ti te hacen feliz y no seguir lo estipulado. A veces parece que o eres eso que te marcan, o no vales. Vivimos en una sociedad con muchos prejuicios, con carteles y etiquetas. Así que cuando llega ese momento en el que realmente te da igual todo lo que te dicen, llegas a un estado de equilibrio que te hace muy feliz.

Es verdad que hay una lucha interna y un proceso que puede llevar años para conseguir ese estado de equilibrio. Yo hago afirmaciones todos los días y doy gracias por tener clientes, por tener este trabajo, por ser creativa. Me ayuda a no caer en esas trabas o etiquetas sociales.

También me rodeo de poca gente porque si amplío el campo parece que todo el mundo tiene derecho a juzgarte y dar su opinión sobre lo que haces, lo que eres, cómo vistes… Luego te vas a dormir con un montón de comentarios en la cabeza y no sabes ni quién eres ni qué sientes.

En mi trabajo hago lo que yo quiero y eso es lo que me da la felicidad. Yo no trabajo por dinero, trabajo porque me encanta lo que hago, lo vivo, y sé que si no hiciera esto sería infeliz.

¿Te consideras afortunada? ¿O piensas que el éxito de La Polaca es el fruto de tu esfuerzo?

Me considero increíblemente afortunada. Hay veces que lo pienso y es que no me lo puedo creer. Tengo mucha, muchísima suerte, pero también trabajo muchísimo.

Desde fuera hay gente que me dice que trabajo demasiado pero yo no me doy cuenta porque me gusta tanto lo que hago que disfruto muchísimo y soy feliz. Este año me he propuesto tener más vida social, porque a veces no soy consciente de las cosas que me pierdo y es importante estar presente.

Pienso que hay ingredientes clave que hacen que un negocio funcione, y uno de ellos es el amor. Desde que el arte es arte, ningún artista ha trabajado por dinero. Los artistas desarrollan arte a través de sus vivencias. Todas mis piezas llevan algo detrás, algo que yo he vivido. La verdad es que pongo muchísimo amor a cada pieza que hago. Si todo el mundo trabajara realmente con amor, el mundo funcionaria de otro modo y sería precioso.

¿Cuál es el plan de futuro que tienes para La Polaca?

Yo quiero seguir produciendo todas las piezas y modelándolas yo. Quiero seguir transmitiendo ese mensaje de amor y de que la vida es bonita y maravillosa. Me gustaría tener un taller donde yo viva y que la gente venga a decirme lo que necesita y hacer talismanes personalizados. Quiero criar a mis hijos en el campo, modelar mis piezas y crear proyectos con ellos. También quiero seguir viniendo al estudio y recibir a los clientes que quieran venir como hago ahora. Pero me encantaría seguir ayudando a la gente transmitiéndoles toda la energía positiva que les pueda dar. 


La historia de La Polaca está llena de amor al arte, a la cerámica y a uno mismo, porque si Bea no hubiera creído en ella misma, a pesar de todo lo que pasó en el camino, La Polaca no existiría hoy. Habría menos cosas bonitas en este mundo y también menos amor. La Polaca me ha recordado lo importante que es seguir aquello que te apasione. Eso en lo que inviertes tu tiempo libre, lo que llena esos vacíos que puedas tener. También me ha recordado que para hacer posible un sueño, tienes que creer en tí, y hacer oídos sordos a las opiniones de los demás, porque sólo tú sabes lo que hay dentro de tí y sólo así descubrirás de lo que eres capaz.

 

Favoritos Tropikelle de La Polaca:

 

Dónde encontrar a La Polaca:

Web: https://polaca.es

Instagram: @lapolaca_

Facebook: @lapolacaestudio

Love, Elisa Xx

 

 

A %d blogueros les gusta esto: